Influcharla: Modelado Finanzas al Cubo (Con Juan Pablo Rossi)

Influcharla: Modelado Finanzas al Cubo (Con Juan Pablo Rossi)

Una sesión desde 0 hasta tener un primero modelo de datos, fundamental para facilitar el análisis posterior.

De la contabilidad a las finanzas, pasando por el modelo de datos

En esta Influcharla, Juan Pablo Rossi construye desde cero un modelo tabular en Power Pivot para reporting financiero, partiendo del ERP de la empresa donde trabaja y terminando en un balance navegable por jerarquías.

Lo interesante no es solo el "cómo": es que empieza explicando por qué la estructura del modelo tiene que parecerse a la estructura de la contabilidad. Y esa parte es la que suele faltar cuando alguien aprende Power Pivot solo desde la herramienta.

Contabilidad y finanzas no son lo mismo

El punto de partida es una distinción que se pasa por alto: la contabilidad registra, las finanzas corporativas deciden.

Un ERP tiene dos mitades. Por un lado los módulos de gestión (cuentas a cobrar, cuentas a pagar, ventas, compras, fondos, impuestos, recursos humanos), que son la puerta de entrada de los datos. Por otro, la contabilidad, donde todo eso confluye y se resume en asientos.

La contabilidad registra mediante la partida doble, y de ahí sale la ecuación que todo modelo financiero acaba respetando:

Activo = Pasivo + Patrimonio Neto

El activo son los bienes y derechos. El pasivo y el patrimonio neto son las dos fuentes de financiación: recursos de terceros (proveedores, préstamos) y recursos propios. Y tanto activo como pasivo se dividen en corriente y no corriente, con un criterio muy simple: si se convierte en efectivo (o hay que desembolsarlo) dentro del próximo año, es corriente; si es después, no corriente.

Las finanzas corporativas van un paso más allá: al activo lo leen como decisiones de inversión, y al pasivo y patrimonio como decisiones de financiación.

Tres orígenes distintos en el mismo modelo

La demo conecta tres tipos de fuente, que es justo lo que se encuentra cualquiera en la práctica:

1. Servidor SQL (el ERP). La conexión se hace en vivo contra el servidor de la empresa, desde otra ubicación geográfica vía VPN. Un apunte que Juan Pablo remarca: cuando el dato viene de SQL prácticamente no hay que transformarlo, llega limpio. El trabajo de Power Query se dispara cuando el origen es un Excel.

Aquí aparece una particularidad muy común en los ERP: la tabla de asientos no guarda importes negativos. Todos los importes son positivos y hay una columna aparte que indica el signo de la operación. La solución es añadir una columna que multiplique importe por signo, sabiendo que activo y gastos aumentan en positivo, y pasivo, patrimonio neto e ingresos en negativo.

2. Un Excel con el plan de cuentas. Esta es la pieza clave del modelo y la decisión más útil de toda la sesión. El plan de cuentas de la empresa no se toca —advierte que el contador se resiste, con razón, a que se lo modifiquen—. Lo que se hace es clasificarlo en columnas nuevas:

  • Monetaria o no monetaria (para el ajuste por inflación).
  • Balance o estado de resultados.
  • Actividad operativa, de inversión o de financiación (para el flujo de efectivo).
  • Activo, pasivo o patrimonio neto.
  • Nota contable a la que pertenece.

Cada clasificación es una columna más, y cada columna se convierte después en un nivel por el que navegar. No se modifica nada del histórico: se enriquece.

3. Una API web. Para el tipo de cambio se conecta a la API del Banco Central de la República Argentina, de modo que el modelo queda vinculado y no hay que actualizar cotizaciones mes a mes.

Un detalle práctico que surgió en directo: el asistente de origen web corta la URL a partir de cierta longitud. La solución es crear la consulta con una URL corta y luego completarla en el editor avanzado, escribiendo la dirección completa directamente en el código M.

Montar el modelo en estrella

Con los datos cargados, la carga se hace al modelo de datos, no a una hoja: no hace falta volcar millones de filas en una pestaña.

Power Query conecta con los orígenes; Power Pivot administra el modelo. En la vista de diagrama aparecen los dos tipos de tabla:

  • Tabla de hechos: el mayor contable, donde cada cuenta aparece muchas veces.
  • Tablas de dimensión: el plan de cuentas y el calendario, donde cada valor aparece una sola vez.

La relación entre ellas es de uno a muchos, y siempre fluye en esa dirección. Juan Pablo recomienda una convención de Rob Collie (uno de los ingenieros de Power Pivot): colocar las dimensiones arriba y los hechos abajo, porque así se ve de un vistazo cómo fluyen los filtros.

La tabla de calendario ni siquiera hay que construirla: en Power Pivot, desde Diseño > Nuevo, se genera automáticamente escaneando el modelo desde la primera fecha hasta la última.

Una diferencia con Power BI que conviene conocer: Power Pivot no permite relaciones de muchos a muchos. Y eso, sostiene, es más una protección que una limitación, porque ese tipo de relaciones es una fuente habitual de errores de modelado.

Las medidas: donde el modelo empieza a responder preguntas

El modelo con sus relaciones solo describe la realidad. Lo que la interpreta son las medidas, escritas en DAX, en el panel inferior de la vista de tabla de Power Pivot.

Y aquí es donde encaja todo el trabajo previo de clasificación del plan de cuentas: al montar una tabla dinámica desde el modelo, las filas se llenan con las dimensiones, y las clasificaciones se convierten en una jerarquía navegable — de activo/pasivo/patrimonio, a corriente y no corriente, a nota contable, y hasta la cuenta contable individual.

Es decir: el balance de presentación sale del modelo casi solo, porque la estructura contable ya estaba codificada en las columnas del plan de cuentas.

Conclusión

La lección de método de esta sesión es que un buen modelo tabular no se diseña mirando la herramienta, sino mirando el dominio. El esquema en estrella funciona aquí porque la contabilidad ya venía organizada en hechos (asientos) y dimensiones (plan de cuentas, calendario).

Y la decisión más rentable de toda la demo no tiene nada de técnica: enriquecer el plan de cuentas con columnas de clasificación en vez de reestructurarlo. Respeta el histórico, no obliga a negociar con el departamento contable, y es lo que convierte una lista plana de cuentas en un informe navegable.

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